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[13-1-2008] Grindhouse: Death Proof por Dr.Escroto
Otra cosa no, pero la serie B qué grandes carteles tiene. 4 años nos ha tenido esperando Tarantino después de Kill Bill para su nueva película. 4 años mordiéndonos las uñas, 4 años de rumores, de barajar diferentes proyectos (ahora Vega Brothers con John Travolta y Michael Madsen, ahora una peli de kung fu mal doblada aposta, ahora parece que por fin va a rodar Inglorious Bastards de una vez, que si los volúmenes 3 y 4 de Kill Bill...) para al final hacer esto. Digamos que en Grindhouse, Robert Rodriguez se come con patatas a Tarantino (como ya hizo una vez en Four Rooms, que el episodio del mexicano era más divertido que el del belfo). La dirección de Death proof es perfecta, los planos tienen estilo, las músicas (como siempre en Tarantino) escogidas de manera impecable...El principal problema de Death Proof es que carece totalmente de ritmo. Se pasan media película rajando unas tías de temas intrascendentes (dejaron a su novio caliente sin follar, que si un ejemplar del vogue italiano, que si pilla maría...) y cuando digo media película, no es por exagerar, es que literalmente estas conversaciones vacuas se llevan la mitad del metraje (y el total de la paciencia del espectador).
"Qué guays somos, parece que estemos en un anuncio de compresas. ¡Iujuuuu!" Mientras que en Reservoir Dogs y Pulp Fiction la verbigracia servía para dar carisma a los personajes y divertirnos con sus ocurrencias (que si Like a Virgin trata sobre pollas, que si no deja propinas por principios, que si este reloj lo llevaron tus antepasados en el culo, que si las diferencias entre EEUU y Europa...) aquí sirven para todo lo contrario: para aportar ordinariez a las pabas protagonistas y para aburrirnos con sus marujeos. Tarantino ya supo construir personajes femeninos interesantes con Mia de Pulp Fiction, Pam Grier en Jackie Brown o cualquier tía de las que salen en Kill Bill, femmes fatales todas ellas. ¿Por qué ahora crea unos personajes femeninos tan anodinos y poco carismáticos?
"Te huelen los pies, tananana, tananana, te huelen los pies, tananaa, tananana" Lo mejor de la película es Kurt Russel (este sí le ha quedado carismático, aunque en la parte final pierde todo el carisma su personaje, de una manera muy ridícula, cosa que debería resultar graciosa, pero a mí me resulto más bien decepcionante) y los pocos pero intensos momentos de acción y violencia, que cuando llegan son un alivio, con tanta cotorra suelta. Supongo que Tarantino, sabiendo como sabe más de cine que todos los cinéfilos del mundo juntos, ha hecho aposta lo del ritmo arrítmico y quizás hasta ha puesto esos personajes femeninos tan repelentes aposta, para que deseemos que Kurt Russel se las cargue de una vez. Hecho a posta o no, lo que está claro es que no funciona, y es que la paciencia del espectador tiene un límite, por muy tarantiniano que sea todo. En esta ocasión también se ha atrevido con la dirección de fotografía, y la verdad es que la imagen es impecable.
"Vale nena, ahora date la vuelta, que estás a la altura justa" Tarantino incluso hace un cameo con algo de gracia, y su apadrinado Eli Roth también hace uno, que carece totalmente de ella, ese tío es un soso actuando, mejor que se dedique a sus escenas sangrientas. Aparece también Michael Parks interpretando a ese sheriff que ya salía en Abierto hasta el amanecer, en Kill Bill y en Planet Terror, junto a su hijo Nº1. En definitiva,
la peli tiene momentos buenos, pero para verlos hay que aguantar mucha
cháchara intrascendente. Quizás compense, pero Tarantino
hubiese hecho una mucho mejor película si no hubiese jugado tanto
con la paciencia del espectador. Crucemos los dedos porque lo próximo que haga sea, por fin, Inglorious Bastards, su proyecto sobre la segunda guerra mundial. PUNTUACIÓN:
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