Un
bicho vampírico se cree que la habitación de Dr.Escroto
es su cueva y la quiere llenar de bwano.
Joder,
para una vez que me ducho y me pasa esto. 2:00 de la madrugada.
Salgo de la ducha tranquilamente en calzones y oigo un ruido raro
en mi habitación, como de tas tas tas tas tas. Parecía
como si alguien se estuviera pajeando en mi habitación, y
no era yo. "Hostias, qué coño será eso"
pienso, mientras me armo de valor para abrir la puerta. La abro
¿y qué es lo que veo? ¡Un chupasangre! ¡Un
draculín! O sea, que el tas tas tas no era ruido de pajas,
sino aleteos. El bicho vampírico vuela por toda la habitación,
haciendo círculos. De vez en cuando se me acerca aleteando
y haciendo "uiiiiiiii" así que me acojoné
y salí de la habitación.
"A
ver, estrategia a seguir: hay que expulsar al ente demoníaco
pero ya. Primero hay que cubrirse el cuello, no sea que el bicho
me muerda y me pegue algo, un tifus. Luego hay que buscar un arma
y atizarle en dirección a la ventana para que sepa el camino
a seguir, y que no vuelva."
Vuelvo
a entrar con dos cojones y en un rápido movimiento cierro
la puerta y me agacho en una esquina, fuera del radio de ataque
del chupasangre. Estudio sus movimientos: básicamente vuelos
circulares, aunque de vez en cuando se le vaya el radar ultrasónico
ese que lleva y haga algún movimiento anormal en su trayectoria
de vuelo. Así que en el momento en que el vampiro de Jhon
Carpenter pasa justo por encima de mi cabeza me lanzo a coger una
bata de la silla de la ropa acumulada y vuelvo a mi base, justo
a tiempo de que el Nosferatu no me ataque con sus garras afiladas
y sus colmillos envenenados.
Me
pongo la bata (las lectoras ya pueden dejar de hacerse dedos pensando
en mi efigie en calzones) y busco con la mirada un posible arma
por la habitación. A ver...crucifijos no hay, ajos tampoco,
estacas ni una...¡coño! ¡si hay una camiseta!
Me vino un flashback del campamento aquel en que jugábamos
a darnos hostias con camisetas enrrolladas y me acordé de
cuanto picaba, así que decidí que ese iba a ser el
arma a usar contra el vampiro maligno.
Con
una mochila en una mano a modo de escudo y la camiseta enrollada
en la otra a modo de espada, caneo a la rata voladora en dirección
a la ventana, pero la hijaputa no quiere salir.
Pruebo
a apagar la luz. Ya sé que los murciélagos son ciegos
y que se mueven mediante radar de infrasonidos, pero era un experimento,
ya que a lo mejor estaba en la habitación por el calor de
la lámpara o algo.
A
oscuras, oigo al hijo de Batman revolotear. Y el cabrón sigue
sin marcharse. Como no veía nada, no le podía atizar
y estaba acojonado, pues el bicho es ciego pero al menos tiene el,
pero yo no. Estaba en inferioridad estratégica y me podía
morder la yugular en cualquier momento, así que decido volver
a encender la luz y seguirle atizando.
Después
de unos cuantos mandobles, el enemigo volador parece que se cansa
y va y se pone en una esquina del techo colgado, con las alas tapándose
y se pone a dormir el cabrón. Se creía que mi habitación
era su cueva o algo así. Yo estaba preocupado, porque el
bicho se podía giñar en cualquier momento y llenarme
el suelo de bwano. No estaba a las 2 de la mañana como para
ponerme a limpiar mierda de rata voladora, así que expulsar
al bicho era prioridad, no le podía dar tiempo a echarse
la siesta. Así que me acerco sigiloso y le atizo un camisetazo
que le dejo grogui en el suelo. "Esta es la mía"
pienso. Así que cojo un calzón sucio que estaba por
el suelo y se lo tiro encima al bicho. Envuelto en los gayumbos,
me dispongo a tirar al Drácula K.O. por la ventana, pero
antes (ay amigos, la curiosidad mató al gato) abro el calzón
para ver si esta solo mareado o la ha palmao.
Y
el bicho se me lanza a la cara. Menudo susto me pegó el cabrón
y qué repelús me dió. Tras darme el susto, el jodío
sigue volando por la habitación en círculos y haciendo "uiiiiiiiiii".
Repetí
la operación unas cuantas veces: el bicho se cansa-se cuelga-le
atizo-el bicho K.O. en el suelo-me acerco-el bicho resucita-se pone a
volar.
Ya
llevaba una media hora luchando contra el engendro de satanás,
así que decidí ponerme serio, agarrar la cámara de
video y terminar lo empezado, en una cruenta lucha para expulsar al maligno
ser de mi habitación, antes de que se giñara.
Aquí
tenéis el final de la historia, un documental digno de Natioanal
Giligraphic:
NOTA:
En youtube censuraron el video. Quizás ayudó que lo pusiera
en la sección "Animales y mascotas".